Si me llegan a decir hace veinte años que iba a ayudar a las personas a sanar física y emocionalmente, seguramente la respuesta hubiera sido una sonora carcajada.

Empiezo a notar cambios en mi parte emocional poco a poco, siento que voy evolucionando pero no sabía hacia dónde dirigirme ni qué hacer. Un buen amigo el cual ahora es mi hermano me abre los ojos poco a poco con pinceladas de Medicina China, Acupuntura, Espiritualidad….. Pero cuando noto el cambio es cuando me recomienda el libro «Conversaciones con Dios» el cual me abre la cabeza como un melón, y comienzo a entender algunas cosas, anoto todas las frases que me marcan de ese libro, y cuando yo lo recomiendo le digo a la persona que se compre una libreta y anote lo que le llame la atención.

Voy escribir alguna de esas frases….

«Nunca pedir y suplicar, siempre agradecer».

«El temor prohíbe, el amor quiere».

«La tarea no es aprender, es recordar quién eres».

«El amor a uno mismo comienza con la disposición a no criticarse nunca jamás por nada».

Son cuatro simples frases, pero que si las analizas en profundidad dicen muchas cosas y te abren caminos que antes estaban cerrados.